Las borracheras aumentan riesgo de diabetes en hombres

Agencia EFE.

El consumo de alcohol y sobre todo las llamadas “borracheras” eleva el riesgo de desarrollar diabetes y prediabetes en hombres, mientras que un bajo consumo reduce este peligro entre las mujeres.

El trabajo se realizó sobre un grupo de voluntarios suecos (algunos de ellos receptores de un programa de intervención comunitaria para prevenir la diabetes) que fueron estudiados durante años para detectar la presencia de diabetes mellitus o un metabolismo de la glucosa dañado (lo que se conoce como prediabetes).

Cerca de 2.000 hombres y de 3.000 mujeres presentaban resultados normales en sus test de tolerancia a la glucosa en su primera medición. De ellos, 105 hombres y 57 mujeres desarrollaron diabetes tipo II. En sujetos con prediabetes en la medición inicial, 175 hombres y 98 mujeres evolucionaron hasta sufrir diabetes.

Los autores del estudio, que se publicar en Diabetic Medicine, descubrieron que el consumo total de alcohol y las borracheras aumentaba el riesgo de prediabetes y diabetes en hombres, mientras que el bajo consumo de alcohol reducía la presencia de diabetes en las mujeres.

Como informa 20minutos.es algunos investigadores plantean algunas dudas sobre este estudio, que, por ejemplo, incluye a algunos individuos que fueron receptores de intervención para prevenir la diabetes y no se dio información sobre los potenciales efectos de esta intervención.

El trabajo a turnos se asocia con un mayor riesgo de diabetes en mujeres

Fuente: Diario ABC

Las mujeres que trabajan a turnos, en los que se incluyen periodos prolongados durante la noche, parecen tener un mayor riesgo de tener diabetes tipo 2, que podría estar mediado por un aumento del peso corporal, de acuerdo con un estudio publicado en PLoS Medicine realizado sobre más de 160.000 mujeres.

Se sabe que los trabajos en los que hay rotación de turnos nocturnos alteran los ritmos circadianos; además, se han asociado con la obesidad, síndrome metabólico y desórdenes de la glucosa. Sin embargo, su asociación con la diabetes tipo 2 todavía sigue sin estar definida.

En este estudio, realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (EE.UU.), se han analizado los datos de 69.269 mujeres de entre 42 y 67 años de edad que formaban parte del Nurses Health Study I (NHSI), y los de 107.915 mujeres de entre 25 y 42 años procedentes del NHS II. Ninguna de ellas tenía antecedentes de diabetes, enfermedades cardiovasculares ni de cáncer al inicio del estudio.

Horas nocturnas

A todas las participantes se les preguntó cuánto tiempo habían trabajado a turnos nocturnos (definidos como trabajar al menos tres noches al mes además de los días y las noches en ese mes) al inicio del estudio. La información se actualizaba cada 2-4 años en el NHS II.

Los resultados mostraron que, durante el seguimiento de 18 y 20 años, se habían diagnosticado 6.165 casos de diabetes en el estudio NHS I y 3.961 en el NHS II.

Los autores dicen que los resultados de estos dos grandes estudios de cohortes a largo plazo sugieren que existe una asociación entre el trabajo rotatorio a turnos de noche y el riesgo de diabetes. Además, señalan, un larga duración del trabajo por turnos también se asocia con mayor ganancia de peso.

Y, aunque reconocen que se necesitan más ensayos para investigar más a fondo los mecanismos subyacentes de esta asociación, debido a que una gran proporción de la población activa está involucrada en algún tipo de trabajo nocturno permanente o a turnos nocturnos, el estudio tiene una potencial importancia en términos de salud pública. Porque, aseguran, el hecho de que los trabajadores del turno de noche, a turnos o de forma permanente, tengan un mayor riesgo de diabetes tipo 2, debería impulsar una investigación adicional sobre las estrategias de prevención en estos grupos.

Heraldo de Aragón: Encuentro digital del Dr. Solano respondiendo a las preguntas de los internautas en heraldo.es

La estrecha relación entre insomnio y diabetes

Fuente Revista Consumer

La somnolencia podría tener una relación directa con unos mayores niveles de glucemia (glucosa en sangre). Son las conclusiones que investigadores de la Universidad de Arizona y de la Harvard Medical School de Boston (EE.UU.) acaban de publicar en la revista ‘Sleep’. Estos efectos se suman a los ya conocidos que se relacionan con la falta de sueño: problemas de conducta, una peor calidad de vida o depresión, entre otros.

No es la primera vez que se asocian ambos conceptos. En 2006, un estudio llevado a cado por investigadores de la Universidad de Chicago (EE.UU.) y publicado en ‘Archives of Internal Medicine’ afirmaba lo mismo. Los resultados indicaban que el descanso de los diabéticos duraba un promedio de seis horas por la noche y que solo un 6% podía dormir ocho horas. Un 71% tenía una mala calidad del sueño.

El estudio en cuestión se realizó entre jóvenes de 10 a 16 años, por lo que, según los resultados, los científicos insisten en la importancia de evaluar de forma rutinaria la calidad del sueño como parte del tratamiento de la diabetes de tipo 1, sobre todo, en este grupo poblacional. Y no solo porque dormir bien beneficia el manejo de la enfermedad, sino porque la propia diabetes ya acarrea problemas para lograr un buen descanso durante la noche. La única manera de romper el círculo vicioso es darle valor al descanso nocturno, tanto como seguir una dieta adecuada.

Diabetes y descanso nocturno

Para evitar hipoglucemias nocturnas, es posible que los pacientes tratados con insulina necesiten tomar un refrigerio antes de acostarse

Muchos pacientes diabéticos sufren, asociadas a la enfermedad metabólica, otras alteraciones que inciden en su calidad de vida. La más frecuente es la apnea del sueño, sobre todo en diabetes mellitus de tipo 2, que está estrechamente vinculada a la obesidad. Esta respiración irregular con ronquidos por la noche se traduce en fatiga diurna. La pérdida de peso es, en gran medida, el tratamiento más eficaz. Otra razón habitual que impide el descanso nocturno es la neuropatía y el dolor en las piernas que esta provoca.

También la hipoglucemia nocturna incide en el descanso. Las personas con diabetes tratadas con insulina tienen el mayor riesgo de sufrirla. Los síntomas incluyen: despertar súbito con sensación de muerte inminente, pesadillas, sudoración nocturna o dolor de cabeza por la mañana. En ocasiones, el único síntoma es un nivel de glucemia en ayunas elevado. En mujeres menopáusicas, la sudoración característica puede confundirse con la hipoglucemia nocturna.

Hábitos saludables para la diabetes

Según los resultados del estudio, las personas que mantienen horarios regulares al ir a dormir podrían controlar mejor la glucemia. Especialistas del Joslin Diabetes Center, centro de investigación y de atención clínica de diabetes, señalan que hay indicios de que el ejercicio mejora la calidad y la cantidad de sueño, aunque se debe realizar en horas determinadas. También intentar disminuir las hipoglucemias mientras se duerme puede asegurar la calidad del sueño.

No obstante, practicar ejercicio físico y el consumo de alcohol justo antes de acostarse puede provocar bajadas de glucemia. Para evitar esta desagradable situación, es posible que los pacientes insulinodependientes necesiten tomar un refrigerio antes de acostarse, ya sea un pequeño bocadillo o un vaso de leche con unos pocos cereales. Si las hipoglucemias son frecuentes, lo mejor es consultar con el médico acerca de cómo ajustar las pautas de insulina.

Por qué los pacientes obesos o con diabetes tienen menos hormonas sexuales

Fuente: Diario ABC

 

El Vall d´Hebron Instituto de Investigación ha presentado una nueva explicación de la habitual reducción de hormonas sexuales en personas obesas o con diabetes tipo 2, que tradicionalmente se relacionaba con concentraciones elevadas de insulina en la sangre.

Según esta hipótesis, la cantidad de insulina no sería la responsable de la menor producción de la proteína transportadora de andrógenos y estrógenos (la SHBG, por sus siglas en inglés) en el hígado, sino los niveles de inflamación. Dicha caída, que es especialmente notable en el caso de la testosterona en los hombres, tendría que ver con la mayor proporción de TNFa, indicativo de la presencia inflamatoria en el organismo.

Así se demuestra en el estudio que recientemente ha publicado el Grupo de Diabetes y Metabolismo del VHIR en la revista “Diabetes”, que recoge cómo los niveles de SHBG aumentaron de forma significativa en pacientes diabéticos que se habían sido tratados con insulina. Según sus resultados, a mayor presencia de TNFa, menor expresión de SHBG. Esto sucedió tanto en los enfermos diabéticos que recibían insulina como en las personas obesas estudiadas, en las que la relación negativa entre dichas sustancias se mantuvo con independencia de la ausencia o presencia de insulina.

Riesgo de enfermedad cardiovascular

 

De ahí se deduce que la escasez de hormonas sexuales en pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas de bajo grado como la diabetes o la obesidad depende precisamente de dicha inflamación, y no de la cantidad de insulina. Aparte de disfunción eréctil, los niveles bajos de SHBG y de testosterona se asocian a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, señalaron desde el equipo del VHIR.

Este descubrimiento, según sus responsables, permitirá diseñar estrategias terapéuticas mejor dirigidas y abre un nuevo campo que conecta la inflamación con los niveles de hormonas sexuales, con lo que puede ayudar a explicar por qué estas disminuyen en muchas enfermedades crónicas.

Noticias